Un amplio sector del feminismo actual, el vandálico, el que generaliza al hombre como un violador en potencia, ese feminismo en particular, está fuera de lugar; más que traer un beneficio, provoca división y una polarización de sexos, en lugar pugnar por la unidad y exigencia de justicia para todas las víctimas. Así como lo políticos utilizan los temas más sensibles de una sociedad para ganar votos, ese feminismo faccioso se aprovecha de una situación terrible que toda persona sana mentalmente rechaza. Todos, absolutamente, coincidimos en que se castigue a los responsables, con firmeza y decisión, si no existen penas más severas para esas bestias que atacan a la mujer, es porque a “nuestros representantes” les tiemblan las piernas a la hora de tomar decisiones por los tan famosos derechos humanos. De la misma manera que los políticos, el feminismo en cuestión crea un discurso de odio que responsabiliza y estigmatiza a los varones como opresores.
Con el himno feminista de “el violador eres tú”, se deja ver la politización del tema; en primer lugar, ningún hombre en su sano juicio tendría una erección al ver gritar, llorar y sufrir a una persona que es sometida para ser violada. Sí, podría afirmar que a excepción de algún enfermo, cualquier hombre defendería a una mujer que estuviera sufriendo tan siquiera unos jaloneos. Ahora, considero que ese himno solo refleja una parte de la verdad, puesto que se deja de lado a las víctimas de violación que son niños y adolescentes, esto es debido a que esos casos no abonan a su movimiento y además, dejarían entre ver que el problema afecta a todos y no sólo a las mujeres. Un ejemplo es lo sucedido en el Estado de México, donde fue detenido un individuo que abusó de niñas, niños y adolescentes, quedando de manifiesto que las víctimas no tienen género específico.
En lo referente al “Juez Patriarcal”, afirmo lo siguiente: en México, la impunidad se presenta en el 99% de los casos. Según el Índice Global de Impunidad México 2018, por lo que dudo que ese porcentaje se refiera a casos de mujeres y el 1% de los que se resuelven sean de hombres, por lo que es absurdo hablar de jueces patriarcales. Es correcto que existe un sistema podrido que genera impunidad, malestar y violencia, pero este es un problema que afecta a todos por igual. En cuanto al “Estado Opresor”, sólo debemos recordarles que las cuotas de género, por un lado y por otro, los institutos de apoyo a la mujer no existirían en un Estado opresor. Dejo claro que el Estado nos debe mucho, pero a todos.
En México, si revisamos los datos del INEGI de los últimos 30 años, alrededor del 90% de los homicidios corresponden a hombres, por lo que se debe reconocer que existe una normalización sobre la violencia y el asesinato de varones. Así como en el caso de las mujeres que han sido violentadas, hay quienes emiten opiniones que responsabilizan a las víctimas, lo mismo sucede en el caso de los hombres, todos hemos escuchado alguna vez las frases de “lo mataron porque seguro andaba en malos pasos” o “seguro era narco”.
Finalmente, la prueba más grande de la politización del tema y del adoctrinamiento feminista es la pañoleta verde, el símbolo del aborto, pareciera que para ser mujer se debiera ser abortera también, no hubo baile en América latina donde no estuviera presente el trapo verde, este grupo de bulliciosas con sus actos vandálicos, desnudos y daños a la propiedad pública y privada, han logrado llamar la atención, generando un odio enfermizo, incluso cada noticia de violencia o desaparición de una mujer, genera que estas desquiciadas actúen en consecuencia, aunque no hayan sido confirmados los casos, pero como ya sabemos el “yo si te creo” basta, como el caso de la supuesta violación de una joven en la CDMX, caso que ocurrido en el mes de agosto y que desató destrozos, quedando evidenciado la falsedad de las declaraciones, tal como lo demuestran los vídeos y el peritaje médico.
Lo único que debemos tener en cuenta es que la lucha es contra los criminales, no de sexos, la violencia no mira sexo, preferencias, clase social, identidad o cualquier otra condición.